La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) otorgó la licencia ambiental para el desarrollo del proyecto de transmisión eléctrica de los parques eólicos Alpha y Beta en La Guajira, un hito clave para la Transición Energética Justa impulsada por el Gobierno nacional.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, celebró la decisión y destacó que este avance permitirá fortalecer la generación de energía renovable en el país. «El otorgamiento de esta licencia ratifica el compromiso del Gobierno con la Transición Energética Justa y nos permite avanzar en el cumplimiento del plan de Gobierno», afirmó Palma Egea en su cuenta de la red social X.
El proyecto, liderado por la empresa Eolos Energía S.A.S. E.S.P., contempla la construcción de una línea de transmisión eléctrica de 80,45 kilómetros, divida en dos tramos principales. El primero, que conecta Beta con Alpha, tendrá una extensión de 13,52 km y capacidad de transmisión de 500 MW, mientras que el segundo, que enlaza Alpha con la nueva Subestación Cuestecitas, abarcará 66,92 km con una capacidad de 1.200 MW.
El director general de la ANLA, Rodrigo Negrete Montes, explicó que la autorización fue el resultado de un exhaustivo análisis del Estudio de Impacto Ambiental. «Se evaluaron factores como impacto bíotico, hídricos, socioeconómicos y de riesgos, garantizando el cumplimiento de los requisitos normativos y ambientales», aseguró Negrete Montes. Además, se contará con un plan de compensación ambiental que prevé la restauración y conservación de 827,85 hectáreas en ecosistemas clave de la región.
Con la incorporación de 492 MW de capacidad, el proyecto Alpha y Beta abastecerá cerca del 4 % de la demanda nacional de energía y permitirá la entrada de aproximadamente 2.000 MW de energía eólica adicionales en La Guajira. Además, se impulsará el desarrollo de infraestructura complementaria, como helipuertos, patios de almacenamiento y teleféricos, garantizando la sostenibilidad y operatividad de la iniciativa.
El Gobierno nacional recibió el proyecto en 2022 en un estado de «casi infactibilidad socio-ambiental», según el ministro Palma Egea. Sin embargo, gracias al trabajo conjunto entre el Ministerio de Minas y Energía, las comunidades locales y las entidades territoriales, se logró viabilizar su desarrollo, consolidándolo como un paso fundamental para la integración de energías limpias al sistema eléctrico colombiano.